Las Confesiones de Agustín de Hipona contienen pasajes bellísimos. Son una lección de estilo, elegancia, precisión y pulcritud. Sin embargo, yo he anotado un párrafo sencillo, que trata de lo cotidiano:
"Y hago esto mismo con frecuencia. Esto me deleita. Y en cuanto puedo verme libre de las ocupaciones de mi obligación, me retiro a este placer deleitable".Conf. XI, 13, 16
Me sorprende en él, y me deleita, su manera de referirse a las concomitancias que existen entre la creación literaria, la reflexión filosófica y la sana masturbación.
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Ahora sólo me parecen dignos los textos que aspiren a ser leídos cuando ya no exista quien pueda leerlos, cuando ya ninguno sea.
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