martes 26 de mayo de 2009
¡Qué eterna primavera! Estoy cansado ya de tanta regeneración. Aún no percibo el absoluto tiempo de la muerte, aún he de renacer, sobrevivir, envejecer, quedarme sordo, ciego e inutilizado. Soy demasiado fuerte y joven a estas horas todavía, me resta mucho aún por soportar. Debo entregar aún demasiado amor, debo darme demasiado todavía a esos demás que no han visto en mí más que a otro igual que ellos mismos.
Soy el que sabe que siempre queda luz tras de las nubes.


































